Un portátil se calentaba suspendido dentro de una mochila. Tras revisar last_resume_reason, desactivaron un sensor inquieto y ajustaron s2idle a deep. Con ASPM activo y Wi‑Fi en powersave, el equipo dejó de despertar, la tela ya no ardía y la batería amanecía intacta. Esa cadena de cambios medidos devolvió calma, seguridad y un día entero de clase sin buscar enchufes ansiosamente.
Otra historia comenzó con ventiladores hiperactivos al compilar. Separamos cargas con cgroups, marcamos compilas como SCHED_BATCH y limitamos paralelismo máximo al usar batería. Resultado: misma entrega, menos ruido y picos térmicos suaves. Un powertop antes‑después confirmó el descenso. No hubo trucos oscuros, solo priorizar lo que realmente importa en movilidad, sin tropezar con caídas de productividad perceptibles al teclear o depurar.